Una aventura
clásica consiste en sumergirte en un mundo creado por la imaginación
del autor, enfrentándote a situaciones que debes resolver. La comunicación
con el mundo se hace a través de palabras, indicando al ordenador
lo que quieres hacer.
Generalmente no hay gráficos, y si los hay no suelen ser interactivos,
por lo que aparecerá un texto describiéndote el lugar en el que
estás, los objetos que hay y los personajes que hay junto a ti.
Como comprobarás no es cuestión de reflejos, sino de inteligencia
y astucia, el acabar una aventura de esta índole.